Sólo hasta hoy pude verme la película Cuarto de
Guerra, la cual se trata de un matrimonio que al parecer lo tenía todo: buenos
trabajos, una hermosa hija y la casa de sus sueños. Sin embargo, las
apariencias pueden engañar. En realidad, su matrimonio se había convertido en
una zona de guerra y su hija sufría las consecuencias y los daños colaterales. Los consejos de una sabia
cristiana ayudaron a la esposa a descubrir cómo luchar a favor de su familia y
no en su contra[1].
De esta película pueden salir
varios post porque el tema de la oración es una temática rica y extensa en
contenido. Pero quisiera tratar sólo 1 aspecto y a futuro retomaré enseñanzas
muy valiosas de esta película.
La importancia de la oración!
- A veces recurrimos a Dios cuando ya hemos hecho todo en nuestras fuerzas, cuando ya estamos desgastados física y emocionalmente y se nos olvida que hasta para las cosas más triviales tenemos a Dios a nuestro lado para ayudarnos.
- Dios no es ajeno de ninguna de las circunstancias por las cuales estamos atravesando, pero por momentos queremos hacer el trabajo pesado que le corresponde sólo a Dios, nuestra responsabilidad es ir delante de Él y decirle lo que sentimos, lo cargado que nos hallamos, lo triste que nos encontramos, la angustia profunda que sentimos dentro de nuestro corazón, lo frustrados que podemos estar, la ansiedad y temores que podemos estar experimentando.
- En los tiempos de oración es en los cuales podemos confesar nuestro pecado, son esas instancias en las cuales le pedimos perdón a Dios y recibimos Su gracia inmerecida, Su amor ilimitado.
- Dios es un Padre amoroso, que siempre nos va a estar esperando con los brazos abiertos, para que vayamos ante su presencia y le expongamos lo que estamos sintiendo, para entregarle todo nuestro corazón, toda nuestra autosuficiencia y ahí El sí pueda actuar, es cuando Dios puede hacer el trabajo pesado que humanamente en nuestras fuerzas no es posible.
- Ciertas épocas de nuestra vida, nos la hemos pasado orando días, semanas, meses por una bendición especifica (provisión económica, algo material, trabajo, salud, un esposo, hijos, etc.) y cuando llega el tiempo de recibir la bendición, podemos concentrarnos en esta y descuidamos a quien nos dio la bendición, es decir, a Dios!!!. En mi caso, el Señor traía a mi mente esta situación, porque estos últimos días he estado de lleno en un diplomado que estoy haciendo, y mis tiempos de oración se han disminuido, por el cansancio algunas veces (varias horas de desplazamiento en bus) o porque ya mi agenda está “más llena”. Probablemente este no sea tu situación, pero te la comparto puesto que en TODO tiempo deberíamos siempre darle ese primer lugar a Dios en nuestra agenda diaria.
- Si queremos la victoria no podemos estar ajenos a la oración, porque es en estos espacios donde rendimos toda nuestra vida al Señor, donde Él puede examinar lo más oculto que hay en nuestro corazón, es cuando Él puede moldearnos cual buen alfarero y con su ayuda sacar lo mejor que Él ha puesto en nosotros.
- En Efesios 6:18 a, nos dice: “Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos”, lo que significa que debemos orar tanto en los tiempos buenos como en los no tan buenos y mucho más en los difíciles. Y no sólo debemos hacerlo como un mandato a cumplir, sino que debería ser nuestro deleite diario, ir a encontrarnos en oración con nuestro Padre.
Para finalizar quiero contarte que
dentro de la página web de la película “Cuarto de Guerra” hay un material
gratis que puedes descargar y comenzar a leer, te invitó a que tú en tu intimidad
con Dios te contestes estás 2 preguntas
extraídas de este material, como una primera etapa de autoevaluación de cómo
está tu relación con Dios:
1.
¿Con cuánta diligencia buscas y sigues cada día
un andar más cercano a Dios?
2.
¿Cuánto tiempo y esfuerzo pasas en Su Palabra y
en oración cada semana?
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